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ELEFANTES

Dejándonos llevar por las vacaciones del año nuevo khmer, hoy hemos vivido un día al más puro estilo turístico de Mondulkiri. Primero, nos llevaron hasta un pueblo llamado Putang, donde viven varias familias de la minoría Bunong, que son los mismos indígenas cuyas casas típicas conocimos ayer al visitar la guesthouse en construcción. Hoy, de nuevo, tuvimos ocasión de visitarlas esta vez en su versión más reality show, es decir, con la familia que vive allí mismo y todo, así en modo pasen y vean. Pudimos ver por nosotros mismos que son bastante pobres, el guía nos contaba que se alimentan básicamente de arroz y de alguna que otra verdura. Acaban de empezar a construir pozos, hasta ahora bebían agua de los ríos, que para ellos que son animistas, son sagrados. La contaminación de las basuras y los detergentes les ha comenzado a enfermar y han tenido que sucumbir al pozo como fuente de agua más segura. Todavía no hay ni tienda en la aldea.

Los Bunong han habitado este territorio desde hace más de dos mil años; podría decirse que forman parte de la tierra tanto como la tierra de ellos. En especial, mantienen un vínculo muy estrecho con los elefantes, a los que consideran parte de su comunidad.
ARTWATERENESS ELEPHANTS BUNONG
Desde que se asentaron en este lugar, los Bunong se adentran en la selva, capturan a los elefantes cuando son pequeños y los doman, educándolos para que les ayuden en sus labores. Varias familias se coordinan para cuidar a un elefante, que, mientras no es requerido por ninguna, vive libre en la selva (aunque les atan dos patas para que no puedan irse muy muy lejos); cuando alguien lo necesita, se va a la selva a buscarlo y, cuando lo encuentra, lo llama y el elefante acude.
ARTWATERENESS ELEPHANT AND BERTA
No se trata de explotar al elefante, sino de cuidarlo entre todos, aprovechando su fuerza para hacer frente a las adversidades que implica la vida en la selva; de hecho, al ser parte de la comunidad, los elefantes son respetados y se procura que no trabajen más de tres o cuatro días a la semana en jornadas de medio día.
ARTWATERENESS ELEPHANT AND MARIA

En la época del Khmer Rouge, algunos Bunong se fueron a vivir a la selva no solo para poder sobrevivir (podrían haber sido deportados a Vietnam o reasentados en otros lugares como sucedió mayoritariamente con la población de esta provincia), sino también para seguir cuidando de los elefantes

Nos han contado dos teorías sobre la relación de los Bunong con los elefantes y su reproducción. La primera dice que, una vez que han sido integrados en la comunidad, los elefantes no pueden tener descendencia porque traería desgracia a la aldea. Según la otra, los elefantes sí pueden procrear, pero únicamente si antes se hace una ceremonia matrimonial. En ella, se realizan varios sacrificios de otros animales para que, cuando nazca un nuevo elefante de esa unión, en su alma haya parte de los espíritus de todos los animales de la selva (simbólicamente) y todos ellos protejan a la comunidad.
ARTWATERENESS ELEPHANTS 2

Estar tan cerca de este animal hoy nos ha permitido apreciar su fuerza y su poderío en la selva, pero también hemos podido sentir su magia en muchos sentidos. Es tan diferente a los animales con los que solemos interactuar… Tiene el embrujo de los animales salvajes y, a pesar de estar domesticado (o quizás por la manera de hacerlo de los Bunong), se aprecia su independencia, su libertad, no es un animal manso… es como tener la sensación de que, en cierto modo, en cualquier momento podría decidir por sí mismo que se quiere ir, y, de hecho, irse. Parece un animal prehistórico, o alienígena, es muy distinto a cualquier otro. Su trompa a veces parece que tuviese vida propia. No se ve peludo pero, al tocarlo, notas todos sus pelos duros, que son muchos.

Nos subimos en una cesta de madera a su lomo y comenzamos la excursión. Ir en elefante no es cómodo, aunque lo hayan hecho los reyes, rajás y marajás. Es impresionante la altura y la sensación de ir sobre un animal tan grande.
ARTWATERENESS BASKET ELEPHANT

La excursión llegó hasta una cascada y durante el camino pudimos comprobar que los Bunong realmente se entienden muy bien con los elefantes; se comunican a base de pequeños gruñiditos y de un código con los pies y las piernas para dirigirles. Una vez allí, después de chapotear para arriba y para abajo a nuestro aire y comer al lado del río, nos bañamos con los elefantes. Fue genial, es una gozada bañarles, entrar en contacto con ellos en otro medio, nadar a su alrededor, apoyarte en una roca para alcanzar mejor a echarles agua y darte cuenta después de un leve movimiento de que estás en su pata, no en una piedra. Estar en el río te permite estar cara a cara con estos gigantones que son verdaderamente inmensos y notar que no acabas de ser consciente del todo de sus dimensiones… Ver cómo se dejan lavar, que lo disfrutan y poder devolverles un poco del paseo que nos han regalado hasta la cascada ayudando a que se refresquen ha sido una experiencia deliciosa.

ARTWATERENESS WATERFALL ELEPHANTS

Volviendo a la aldea Bunong hemos tenido el festival del bicho: los había variaditos, de casi todos los tamaños y tipos, pero, en cantidad y capacidad de ponernos los nervios del revés, ganaban una especie de abejas descaradas que no tenían reparos en picarnos por encima de la ropa… así no había manera de quitárselas de encima!

De vuelta al hotel más generoso del mundo, buenas noticias: algunos huéspedes se han ido y hay un bungalow libre para nosotras…dormir en cama ¡oh, la guinda del pastel!

Date: April 15 Skills: ON WHEELS, the route

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