• ÁNGEL DE LA GUARDA
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ÁNGEL DE LA GUARDA


Planeé la ruta desde Sen Monoron hasta Ratanakiri, unos 200km de distancia que pensé en cubrir en dos etapas. Cuando me monté en la bicicleta por la mañana, pensé que el mayor problema sería el agua, que no habría muchos pueblos o puestos por el camino, así que compré muchísimas botellas y me cargué de agua hasta los dientes. Aparte de eso me preocupaba pinchar, ya que la única cámara de recambio ya la había usado. Pero bueno, salí con la bici e hice kilómetros y kilómetros con cuestas arriba y abajo poco pronunciadas. Las botellas se iban vaciando, ya cada vez quedaban menos; cuando empecé a preocuparme y a pensar que debía estar atento para no quedarme sin agua, de repente un coche paró a mi lado y, desde la ventana, apareció una persona que me ofreció una botella!
Le di las gracias muy sorprendido y me bebí la botella. El coche siguió su camino y yo seguí el mío.
Después de una hora volví a empezar a pensar que sería importante encontrar un lugar donde parar a comprar agua y, en ese momento, el mismo coche volvió a parar a mi lado y a sacar otra botella de agua!!
Qué raro, era imposible que fuese una coincidencia!

Le di las gracias y nos paramos un momento. Dentro del coche había dos hombres; uno, el conductor, parecía algún tipo de vigilante de la zona, el segundo, el copiloto, parecía un policía. El conductor me preguntó adónde me dirigía y le expliqué que iba camino de Ratanakiri… le pareció que estaba lejísimos y se ofreció a llevarme en coche con la bici. Yo le dije que prefería seguir en bici, pero él insistía, “tranquilo que es gratis”, pero no, yo prefería seguir pedaleando; les di las gracias y finalmente se marcharon. Antes de irse, sacaron algo y me lo enseñaron; era una cruz de madera, quería explicarme que eran cristianos y me preguntó a mí… yo, que tenía también una cruz de madera en la mochila que me regaló mi madre, la busqué y la saqué. Les hizo mucha ilusión, se pusieron contento; luego nos despedimos, me dijeron que me cuidase y desaparecieron en la distancia.

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Seguí pedaleando hasta llegar al pueblo que estaba a cien kilómetros de distancia de Sen Monoron, donde quería pasar la noche y al día siguiente, fresco, continuar el viaje.
A la mañana siguiente mientras estaba preparando las cosas para irme, vi que me saludaban. Era el mismo hombre de ayer! Había dormido también en la misma guest house!! Era mucha casualidad, había varias sitios cerca para dormir y justo habían dormido en el mío!! Me preguntó que si iba bien con la bici, le dije que sí, que seguía hasta Ban Lung. Nos despedimos por tercera vez, ellos se iban en dirección contraria… fue un poco raro.
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Pedaleé y pedaleé, subiendo y bajando por carreteras rodeadas de bosque hasta que llegué a la zona de Ban Lung, que es la capital de la provincia de Ratanakiri. Me paré en un lago, porque hacía muchísimo calor y estaba sudando como un loco y sucísimo por el polvo y la tierra roja de la zona. La señal ponía que el lago estaba a dos o tres kilómetros; yo había leído que es un lago cráter, que antes había sido un volcán. Llegué y madre mía! Los pelos de punta! En medio de la selva y las montañas un círculo perfecto, maravilloso. Era la primera vez que veía algo así, preciosísimo. Dejé la bici y me tiré al agua, estaba fresquita; yo iba dejando una estela roja del polvo rojo que se iba desprendiendo de mi piel, miraba a mi alrededor y era bellísimo, parecía hecho con Photoshop… pero no, es real.

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Después ya me fui a la ciudad donde me encontré con Berta y María, nos fuimos a tomar un café y, a partir de ahí, seguir camino juntos.

Date: May 6 Skills: ISL - LSE, ON WHEELS, the route

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