• MUCHOS KILÓMETROS DE MONTAÑA
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MUCHOS KILÓMETROS DE MONTAÑA

Salíamos con algo de miedo después de la experiencia de llegada a Sen Monoron atravesando esas montañas sin ni un puesto de agua en la carretera. Aunque Sonang, el guía de los elefantes, nos había tranquilizado dándonos una lista de pueblos que cruzaríamos y asegurándonos que la carretera estaba transitable, empezamos el día subiendo una enorme cuesta para salir de la ciudad que no presagiaba nada bueno… Desde allí arriba se presentaba un paisaje precioso, lo que aquí llaman el “Sea Forest” (el mar de bosques). Las colinas de mil verdes se suceden hasta el infinito, perdiéndose entre la bruma de la mañana, parecen olas verdes de mar.

artwatereness mondulkiri sea forest

Los caminos de tierra naranja, el contraste con la vegetación, el silencio de recorrerlos con la bici solo roto por los cantos de los pájaros, que aunque invisibles daban fe de la enorme biodiversidad que dicen que tiene la zona. Era precioso y aunque había cuestas no eran tan duras como las de los días anteriores.
artwatereness mondulkiri seaforest way
Nos dio fuerza ver que donde Sonang había dicho estaba el pueblo, paramos a desayunar y seguimos ruta. Casi no nos cruzábamos con coches, las dos íbamos en silencio disfrutando del paseo.

Otro pueblo, paramos a tomar café en la tienda de una pareja preciosa que se había casado hacía una semana.
artwatereness just married
La gente está todavía celebrando el fin de año y van y vienen de la pagoda con comida, juegan a las cartas y por las tardes bailan. Nos invitaron a quedarnos allí a pasar la noche, pero eran solo las nueve de la mañana y todavía debíamos avanzar más.
artwatereness celebrating KNY

Continuamos, se veían partes del bosque taladas y quemadas, una pena… aún así las primeras lluvias ya reverdecían las zonas vacías transmitiendo el optimismo del poder regenerador de la naturaleza.
artwatereness buffalos on the way

Paramos a comer en un pueblo pequeño, los restaurantes están cerrados por las fiestas y sólo encontramos un puestecillo que ofrece una mezcla de salchichas de pescado y carne de cerdo, pollo y vaca, que se come con un poco de picante. Aquí habíamos pensado quedarnos a dormir pero es pronto, podríamos intentar seguir hasta Kaoh Neah, el siguiente sitio con guest house… decidimos intentarlo, aunque son cincuenta kilómetro más…

Cada vez más cansadas, sin cruzar ningún pueblo en esta etapa, por momentos ya ni se disfruta del camino. Quizá no hemos medido bien nuestras fuerzas; mientras nos vamos acercando, decidimos que pasaremos dos días recuperándonos en aquella guest house.
artwatereness mondulkiri to ratanakiri exhausted

Llegamos al fin, molidas, entramos en la habitación más guarra en la que hemos estado jamás, y han sido muchas. Llena de bichos en todas las fases del ciclo vital y mortal con un baño al que no se le había pasado un trapo desde su construcción… AAAARRRGG!! Maldijimos mucho. ¡Ahí no nos quedábamos dos días ni locas! Después de casi cien kilómetros casi se nos saltaban las lágrimas de pensar en volver a coger carretera mañana. Fuimos a cenar algo, por supuesto los restaurantes estaban en el mercado en la cima de la única montaña del pueblo… nos planteamos no cenar… maldijimos y subimos arrastrándonos hasta el más cercano.

Al volver a “casa” descubrimos que habíamos tenido la suerte de que nuestra ventana diese a la verbena; la música, el ruido y las luces de colores inundaban la habitación. Daba igual, nada podía impedirnos dormir. Mañana sería otro día.

Date: April 17 Skills: ON WHEELS, the route

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