• ¡RÉCORD!
  • ¡RÉCORD!

¡RÉCORD!

Salimos pronto por la mañana. No lo sabíamos, pero después de tres semanas en Siem Reap, nuestros cuerpos estaban mucho más ansiosos que nuestras cabezas por empezar a pedalear de nuevo. Hicimos casi 40km antes de desayunar y nos sentíamos fuertes y sueltos; tras un típico bai sach churuk, seguimos hasta llegar a Spien Kampong Kdei antes de comer, a unos 60km de nuestro punto de salida. Uno puede pensar que estábamos huyendo de la ciudad y que sentíamos la llamada del campo, y en parte era cierto. Aunque nos habían tratado cual reinas y rey en Siem Reap, también echábamos de menos el área rural.

Spien Kampong Kdei es uno de los 22 puentes que unen el camino entre la capital de Angkor en Siem Reap y los templos angkorianos del sudeste del imperio. Desafortunadamente en la actualidad solo quedan 11 muchos son ruinas.

spien_kampong_kdei_2

Este puente es el más largo, con 21 arcos soportados por 20 columnas, y está decorado con una balaustrada presidida por unas nagas de nueve cabezas y cuatro postes de piedra. Una asura y una deva parecidas a los guardianes del templo de Bayón están esculpidas en el sector oeste; estas y el estilo general de otros ornamentos del puente, hace que los especialistas crean que pertenecen a la misma época de Bayón, s. XII-XIII.

spien_kampong_kdei

Seguimos adelante por la peor carretera nacional por la que habíamos ido hasta entonces, buscando un lugar para parar a comer. Dos abismos nos separaban de las casas que iban apareciendo a ambos lados de la carretera, íbamos por una especie de pasarela de asfalto que se volvía más y más peligrosa conforme camiones y furgonetas locas nos peinaban al pasar.

El día se estaba volviendo realmente caluroso y no encontrábamos ningún restaurante, así que nos paramos en una tienda a preguntar si tenían algo de comer y la dueña y dos lugareños que estaban allí empezaron a reirse a carcajadas cuando les dijimos que estábamos pensando en ir hasta Stuong. También nos dijeron que no tenían comida y que no había ningún restaurante cerca. Justo cuando estábamos empezando a imaginar torturas horrorosas especialmente diseñadas para ellos, apareció un chico joven y nos invitó a su casa. En un abrir y cerrar de ojos estábamos tumbados en tres hamacas a la sombra en un patio fresquito, rodeados de ventiladores y con una abuela que nos daba fruta, agua y buena conversación.
Dos horas después, cuando el sol había bajado un poco, decidimos volver a la carretera. La familia que nos había rescatado del calor, el polvo y el hambre, nos había dejado solos descansando en su casa, había ido a trabajar y había vuelto, así que les dijimos un adiós agradecido y continuamos nuestro camino.
Tras varias paradas para comprar y beber agua, e incluso un café, llegamos a Stoung! Estábamos exhaustos y sucios como pocos días habíamos estado, pero también felices: habíamos pasado el umbral de las tres cifras, ¡¡¡habíamos hecho más de 100kilómetros!!!

Date: Mar 25 Skills: ISL - LSE, ON WHEELS, the route

Leave a Comment