• VENTOSAS

VENTOSAS

Al volver de los talleres de la mañana me acerqué a uno de los chicos de TlaiTno para pedirle que me dejase la llave, porque me había olvidado de pedírsela a Berta y María. El chico, muy amable, me da la llave pero, antes de subirme, me propone invitarme a un coco. Fue genial, fuimos hasta una palmera que hay en el jardín y, con un palo, golpeó el coco hasta que se cayó. Así que ahí, en el porchecito, estábamos los dos tomándonos el coco y “charlando” en khmer y Lengua de Signos, cuando llegó otro de los artistas con toda la espalda llena de círculos rojos.

Yo sabía que existía este tipo de masajes que se basan en ponerse ventosas, pero nunca había probado uno. Le pregunté dónde se lo había hecho y me entendió! Me explicó que le había costado 5$ y me indicó por donde ir. Yo pensé en ir más tarde, quizá mañana… Pero él de pronto me dijo “espera!”.

Media hora más tarde aparecía con un maletín lleno de ventosas y con un palo con un extremo envuelto en tela que mojaba de alcohol para prender el interior de las ventosas y generar vacío.
Era una sensación muy curiosa, sentías como tu piel era absorbida por la ventosa, cuando ya tenía las 24 ventosas puestas en mitad de la espalda sentía que no podía moverme, todo estaba en tensión, sintiendo todos los chuponcitos que me tiraban hacia atrás. Según pasaba el tiempo, la circulación se iba despertando y empezabas a notar como fluía en las zonas de ventosas. Al quitarlas es cuando realmente sentías placer…

El chico se sintió algo cortado al ver entrar a Berta y María por la puerta… Terminó y salió volando. Bajé tras él para pagarle y me dijo que no hacía falta: igualmente le pagué encantado, había sido una experiencia muy interesante. Dicen que si estás con mucho dolor te alivia, pero no fue mi caso. Aunque después no sentí un gran cambio, me gustó haberlo probado y, ese mismo día, ya tenía toda la espalda llena de circulitos que pasaron de rojo a morado para desvanecerse por fin al cabo de unos días…

Los chicos de la escuela se acercaron preocupados al ver la rojez salir por el cuello de mi camiseta, rápidamente creyeron que estaba enfermo y tuve que tranquilizarlos explicando que sólo lo había hecho por curiosidad… Ellos lo entendieron, estas terapias no se hacen a niños, solo cuando eres adulto… ellos también sentían esa curiosidad.

Date: Mar 18 Skills: ISL - LSE, ON WHEELS, the route

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