SE ACERCA EL FINAL

 

Los alrededores de Kratie ofrecen unos de los paisajes con más encanto de Camboya. Seguro que atravesarlos en bici, deprisa pero despacio, tiene algún efecto positivo en la armonía celular. El camino es bello de ese modo que hace que uno se sienta a gusto, cómplice de un entorno ajeno; además, la carretera que permite compartir con el Mekong su camino hacia Phnom Penh es estupenda. Uno se integra tanto en el ambiente, que ni siquiera nota la trascendencia de fluir al lado de esta corriente creadora de vida y generadora de cultura a través de los tiempos y simplemente avanza en su compañía, pasajeros de un mismo viaje. La mañana transcurrió entre sonrisas placenteras y cancioncillas, no podía ser de otra forma con tanto bueno alrededor.

 

Paramos a comer un riquísimo bai sach moan en una zona claramente Cham, en la que había una mezquita-palafito y muchísimas madrasas repletas de niños que interrumpían sus juegos para lanzarnos ráfagas de emocionados y sonoros “hellos” cual metralletas. El señor del restaurante nos estuvo explicando la gran importancia que tiene la cultura en su comunidad, cómo sus hijos e hijas estaban todos estudiando en escuelas islámicas y lo solidarios que eran los países más adinerados del Islam al becar de diferentes maneras a los hermanos de los más pobres para que pudiesen acceder a una formación completa. Seguramente porque compartimos su visión acerca de la importancia de la educación, la conversación en primera persona con este hombre nos pareció tan acertada como inspiradora. La práctica en el pedaleo se manifestó cuando casi habíamos alcanzado el que iba a ser nuestro destino a media tarde. Nos planteamos un nuevo destino de etapa, pero la programación de la ruta se volvió a imponer a nuestros deseos: uno de los portaequipajes se cansó antes de tiempo y tuvimos que buscar un soldador para arreglarlo, con lo que, finalmente, dormimos en Chup como habíamos planeado.

chub

Date: May 20 Skills: ON WHEELS, the route

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