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CONTRARRELOJ

 


Me levanté pronto por la mañana y pensé que me sentía con ganas de dar una vuelta, salir de paseo. Estos días atrás había estado muy liado arreglando fotos, grabando videos para el blog, contactando con las chicas… me apetecía darme una vuelta. Tenía dos destinos a los que quería ir,  uno Wat Maha Leap, una pagoda de madera que está cerca de Kampong Cham que me apetecía  especialmente, porque una amiga que ha estado dos años viviendo en Camboya me dijo que, de todo lo que había visto, esa pagoda era su favorita. Que es muy bella, porque está toda construida de madera con columnas hechas de una sola pieza y que tiene grabados y pinturas en oro… vamos, que es muy bonita. Y el otro, las plantaciones de caucho, que es  este material con el que se fabrican las ruedas de coche, las suelas de los zapatos etc, y que se encuentran por todas partes en esta zona y, de tanto verlas, se me ha despertado la curiosidad por conocer el proceso. Así que salí muy tempranito, a las siete, y la primera cosa que me llamó la atención fueron los bambúes. Me paré para ver la planta de cerca, nunca la había visto; las cañas, aunque no eran muy gordas, eran muy largas y muy duras.  Seguí pedaleando y ya dejé la ciudad atrás. Según avanzaba, a ambos lados no dejaba de pasar fábricas de ladrillo. Aproveché para pararme y así echarles un ojo. Aparqué la bici y, cuando me asomé, un señor me invitó a entrar; hice muchas fotos era un espacio muy bonito. TW_ARTWATERENESS_KAMPONG_CHAM_LADRILLOS_CAUCHO (3)
Los ladrillos estaban hechos manualmente y se podía ver en las piezas que no eran rectas ni completamente uniformes.  Entrar en la nave era muy impresionante, con una enorme bóveda de cañón absolutamente llena de ladrillos que, o bien esperaban el horno, o simplemente estaban allí almacenados. Estuve paseando por el sitio, el lugar tenía unos colores preciosos,  las paredes que rodeaban el horno eran totalmente naranjas. Al rato salí de allí y retomé el camino, aunque no sabía muy bien si ir primero a la pagoda o a las plantaciones; finalmente me decanté por el caucho  porque el sol ya empezaba a pegar fuerte y entre los árboles estaría más fresquito; además, la pagoda al atardecer seguro que me dejaba tomar fotos muy bonitas. Había estado viendo las plantaciones al pasar por la carretera y esta vez me metí entre los árboles. Filas y más filas y más y más filas de árboles que no se acababan nunca, donde la vista se perdía todavía había árboles, era como mirar al mar, infinito.
TW_ARTWATERENESS_KAMPONG_CHAM_LADRILLOS_CAUCHO (8)
De pronto me encontré con un grupo de personas que se dedicaban a recoger el caucho. Cortaban el árbol y recogían la savia en cubos. Es un líquido blanco, como leche de vaca y pegajoso, que va llenando los cubos que luego se acumulan en el camión. Este va de un grupo a otro de trabajadores. Me paré y estuve mirando los distintos pasos del proceso. Le pregunté al conductor del camión  adónde iba después, que si iba a la fábrica. Otro responsable que estaba por allí me indicó que le siguiese, él en su moto y yo con la bici detrás. Pedaleé y pedaleé pero, cuando paramos, me había llevado a otro grupo de trabajadores igual que el que yo había estado observando! No me había entendido, así que intenté hacer un dibujo de una fábrica, el símbolo típico de la nave con tejaditos y chimeneas… lo miró y me miró, parece que esta vez sí lo tenía claro. Le seguí entre los árboles y sí, por fin llegamos a una fábrica! Le di les gracias y me dispuse a entrar. Un señor me paró en la puerta, le enseñé una foto del caucho para que entienda lo que quería ver, el señor dijo que no con la mano, y empezó a decir cosas que no entendía… salió el jefe… era una fábrica,  pero de tabaco!! El chico me había vuelto a entender mal y había creído que quería ir a una fábrica en general… Así que cogí la bici y paseé por la plantación tomando fotos. La guía decía que en la zona hay muchas plantaciones, pero no hablaba de ninguna fábrica cerca. Me molestaba no encontrar ninguna, pero bueno, me encaminé a la pagoda, eran las dos de la tarde, ya tenía hambre y estaba cansado, paré a comer algo en un restaurante. Estando allí sentado, no podía parar de pensar en la fábrica, me daba rabia no encontrarla… así que probé suerte con el camarero y le pregunté si él sabía. Esta vez hice un dibujo muy claro: el árbol con las rajitas, el caucho en cubos, el camión y una flecha señalando un edificio. El camarero me dijo que sí, que sabía, que estaba lejos y que había que ir todo recto… Le pedí que me acompañara con la moto, después de comer, muy simpático me acompañó. Después de un buen rato de camino llegamos por fin, qué alegría. Le dí muchísimas gracias y me dispuse a entrar.

Dejé la bici y me dieron una identificación y un casco para entrar y me cobraron un dollar.  En la parte de fuera había muchísimos camiones como los que había visto antes. Al entrar primero veías una zona de descarga de camiones. Soltaban toda la carga en unas cubas enormes con hélices que movían el caucho, parecía igual que la leche. Después, en otra zona, acumulaban un caucho de otra calidad, eran como los restos, las partes más sucias y  solidificadas. Esas masas eran trituradas para luego producir un caucho de una calidad más baja que el  blanco que es el de primera. Luego el líquido blanco se vertía en unos canales y se dejaba reposar. Al caucho se le añadía agua porque esto hace que el caucho se contraiga, y ya por distintos procesos se iba apelmazando con rodillos, hasta que era compacto y fino. Después se cortaba en bloques, que eran los que se vendían como materia prima para hacer ruedas de coche etc… muy interesante… TW_ARTWATERENESS_KAMPONG_CHAM_LADRILLOS_CAUCHO (14)
Después de este recorrido, cogí la bicicleta de nuevo. El sol ya estaba bajando y empecé a ir a la pagoda, estaba muy lejos, pedaleaba y pedaleaba, en la guía no explicaba claro cómo llegar. Estaba anocheciendo y me empecé a preocupar, estaba muy lejos de Kampong Cham… pregunté a un par de motos y de coches dónde estaba la pagoda y les seguí algunos tramos, cada vez era más tarde y ya decidí que no podía seguir más. Paré una pick up  y le pedí que me acercase a la ciudad. En la parte de atrás, sentado con la bici, me iba dando el aire y me daba cuenta de lo lejísimos que estaba… me dejó en la carretera  principal, me despedí y corrí a llegar a la ciudad, justo cruzaba el puente de entrada a la ciudad cuando el sol desaparecía por completo. Menos mal, no me gusta conducir por la noche, me parece peligroso y no tengo luces. Cuando llegué a la guest house miré el cuentakilómetros, había hecho 100 km justos!

Date: April 22 Skills: ISL - LSE, ON WHEELS, the route

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